“El material humano” de Rodrigo Rey Rosa

El material humano de Rodrigo Rey RosaEditorial: Anagrama

Año: 2009

Páginas: 181

En la actualidad, las mesas de las librerías son continuamente asediadas por novedades que en muchas ocasiones dan como resultado que obras de gran calidad y considerable valor pasen completamente desapercibidas. Este es el caso de la obra que hoy reseño, El material humano del escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa (Ciudad de Guatemala, 1958). Desde mi punto de vista, y habiendo leído muchas de las obras más destacadas de la literatura hispanoamericana de los últimos veinte años, puedo afirmar que El material humano es una de las obras más importantes del periodo. Su calidad es indiscutible y, sin embargo, no tuvo mucha repercusión.
La obra consiste en el diario del protagonista, claramente identificable con el escritor, que nos relata sus visitas iniciales a un archivo policial guatemalteco descubierto por casualidad y que parece tener documentación muy reveladora de la Guerra Civil de Guatemala que se extendió por más de treinta años. El problema surge cuando le deniegan el acceso al protagonista y éste se empeña en regresar, generando un relato kafkiano donde se encuentra con continuos impedimentos para su retorno. Todo ello lo va consignando en su diario a la par que intercala una sección con las notas que toma en el archivo a partir de las fichas de detenidos consignadas por Benedicto Tun, un funcionario del estado inventado por Rey Rosa. La obra bascula por tanto entre las fichas de detenidos, los frustrados intentos del autor por volver al archivo, y anotaciones de tipo cotidiano donde se alternan conversaciones con su hija pequeña, viajes, interesantes referencias literarias o conversaciones con su familia.
Todo lo anterior es lo que el autor cuenta aparentemente, pero lo que hace de El material humano una obra realmente valiosa es todo aquello que el autor no dice claramente, lo que insinúa y deja caer sutilmente. La práctica totalidad de la obra está atravesada por dos reflexiones fundamentales, por una parte es la debilidad del individuo en aquellos países donde el estado es inexistente y por otra cómo la búsqueda de la verdad no es camino fácil en aquellos territorios donde los traumas históricos no han sido abordados de forma clara. El autor crea una telaraña de anotaciones en el diario donde el lector va siendo consciente de que algo tan banal como querer acudir a archivo puede convertirse en un deporte de riesgo en según qué territorios. Todo de forma sutil, solapado con hechos banales generando aun más malestar al lector que es perfectamente consciente de que el horror de lo cotidiano es mucho peor que el que surge de las situaciones excepcionales. El día a día se puede convertir en una pesadilla a cámara lenta, donde el simple sonido del teléfono puede alterar por completo nuestra vida. Cada gesto, cada sonido o mirada puede ser definitivo.
Otro aspecto muy destacable de la obra es la forma en que está escrita la obra. La prosa de Rey Rosa es afilada, escueta, casi telegráfica. Aunque el autor destaca por la austeridad de su prosa, en esta obra el recurso es llevado al extremo. Con ello el autor logra que el diario resulte verosímil, nada de elaborados discursos, son simples anotaciones. Todo para resultar verídico, algo que preocupa al autor. Éste juega deliberadamente con el lector, que en un principio es recibido con una nota advirtiendo que es una obra de ficción y al final le dicen que algunos personajes pidieron ser rebautizados. Es un claro juego de espejos que busca, junto con la elección del diario, como formato para narrar, confundir al lector y sumirlo en el desconcierto. Rey Rosa lo logra de forma inteligente y metódica, dejando claro que es una obra muy pensada y trabajada.
Para cerrar me gustaría señalar que es un retrato soberbio del ambiente de la Guatemala de nuestro días, un país en vías de reconstrucción (o de destrucción según se quiera ver) siendo la experiencia del protagonista una perfecta radiografía del país. Habiendo leído toda la producción de Rodrigo Rey Rosa, considero que El material humano es su obra maestra hasta la fecha. Un libro redondo, repleto de elementos que lo convierten en una de las obras clave de la narrativa hispanoamericana de los últimos años. Imprescindible.

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