“Help a Él” y “Sobre el arte de la novela” de Fogwill

help-a-el-de-fogwillEditorial: Periférica

Año: 2007

Páginas: 171

La literatura de nuestros días, y no hablo solo de la hispanoamericana, vive un momento donde con cada vez más frecuencia se aplauden textos cuya principal virtud es ser propuestas literarias conservadoras. Con este término no me refiero a cuestiones políticas sino a cuestiones estilísticas y temáticas, son obras que se mueven en el terreno de lo conocido, buscando hacer sentir seguro al lector. Los textos difíciles y singulares están siendo progresivamente desterrados quedando en los márgenes del mercado editorial. Esto se debe a varias razones que no tengo ni tiempo ni ganas de comentar pero si es importante recalcar como está homogenización del discurso literario no beneficia al lector sino que aúpa al mediocre y promociona lo previsible en detrimento del riesgo y la originalidad. Desde luego habrá quien considere que en este espacio se ha elogiado textos mediocres, algo que se puede discutir, pero no por ello vamos a dejar de reivindicar una literatura diferente, por encima de discursos monótonos y planos que se quieren imponer en la actualidad. Precisamente un representante de esa literatura distinta, que sorprende y fascina al lector, podría ser el argentino Rodolfo Enrique Fogwill (Buenos Aires, 1941 – Buenos Aires, 2010). Para acercarnos a la figura de este clásico argentino hemos decidido reseñar un par de novelas cortas, Help a Él y Sobre el arte de la novela, recogidas por la editorial Periférica en un único volumen, ya que ambas obras están escritas en el mismo periodo, los años 1982 y 1983.
Help a Él es un relato breve que homenajea el mítico cuento de Borges, El Aleph. Ya desde el mismo título, que es el del cuento de Borges leído al revés, nos encontramos con un texto que rinde tributo al original borgeano pero que también buscas desacralizar y provocar dando un giro totalmente distinto a la narración. El comienzo del relato es similar al de Borges aunque la Beatriz Viterbo del relato primigenio aquí se la llama Vera Ortiz Beti. Hasta aquí son las coincidencias más evidentes. Lo que sigue es una narración esquiva y sorprendente que lleva al lector por un alucinado y alucinante viaje recordando a la amada, que ha fallecido recientemente, bajo el efecto de las drogas. La clave del texto está ahí, el recordatorio es bajo el efecto de las drogas, con un alto componente erótico y jalonado de digresiones y reflexiones. El relato es fruto del delirio alucinógeno del protagonista cuyo fin último es recordar a su amante. Todo el texto está creado con un objetivo desmitificador, lo que en Borges es adoración y casta devoción aquí se torna lúbrica alucinación, la realidad es combatida con saña siendo las drogas la única vía de escape ante el doloroso presente, que de fondo tiene la guerra de las Malvinas. Éste es un relato brutal, salvaje a ratos y con dos de los rasgos fundamentales de su autor, una prosa directa y la elección por los argumentos complejos que no se pueden resumir en dos líneas.
El relato que completa el volumen se titula Sobre el arte de la novela y al igual que su precedente, éste destaca por su vocación rupturista pero en menor medida. Tras una pequeña introducción donde el autor teoriza y reflexiona, el lector se encuentra con dos historias donde la primera nos presenta a un personaje, Alberto Marzó, que acude al entierro de su madre con un flamante nuevo coche deportivo. El segundo relato nos narra las andanzas de un joven que acude a casa de su madre a Mar del Plata donde pasa unos días acompañado de unos amigos con los que acude al casino. El nexo de unión de ambos relatos no está del todo claro aunque tras la finalización del texto completo queda claro que la unión surge de las madres y la relación con sus hijos, elementos vertebradores de ambos relatos. Hay cierto contraste en el tono de ambos relatos ya que el tono más sombrío de la primera historia se contrapone con el festivo de la segunda. Aunque no tiene la potencia y maestría de Help a Él, este segundo texto no está nada mal y muestra el gusto de Fogwill por el juego narrativo y la digresión.
La dupla Help a Él y Sobre el arte de la novela está muy bien, dejando a las claras el talento de uno de los escritores más originales del la literatura argentina del siglo XX. La primera narración es superior a la segunda aunque el conjunto no queda desparejo. La literatura de Fogwill no busca lo sencillo ni lo evidente, elude lo previsible. Estamos ante un indiscutible maestro que muestra al lector las infinitas posibilidades de la literatura.

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