“Domingo de Revolución” de Wendy Guerra

Prueba_Domingo de Revolución.inddEditorial: Anagrama

Año: 2016

Páginas: 224

La decepción es un sentimiento habitual del lector. Con frecuencia leemos muchos libros que no nos satisfacen o que nos resultan insuficientes en su calidad. Sin embargo, como lector asocio la decepción al sentimiento que surge cuando repito con un autor que me gustó en pasado y cuya nueva lectura no me ha entusiasmado. Justamente eso es lo que me ha ocurrido con la cubana Wendy Guerra (La Habana, 1970) y su nueva novela Domingo de Revolución editada por Anagrama. De Guerra leí hace un tiempo Todos se van, obra que me gustó, y tenía altas expectativas con este nuevo libro, por la autora y por el sello que lo editaba.
Domingo de Revolución nos cuenta la odisea de una poeta cubana, Cleo, que a raíz de la consecución de un premio literario en España, empezará a ser perseguida y acosada por las autoridades de la dictadura castrista. La protagonista es considerada una colaboradora de la CIA y enemiga del pueblo, lo que justifica que sea espiada, asaltada y registrada a placer por los funcionarios de la seguridad del estado. Paralelo al espionaje, la protagonista conocerá a Gerónimo, un exitoso actor de Hollywood interesado en indagar en su vida. Es ahí donde Cleo va a descubrir que su padre no es realmente el que ella pensaba, sino que es hija de un espía. El actor está interesado en hacer una película sobre el teórico padre biológico de la protagonista. A partir de los encuentros surge una relación amorosa entre la estrella del cine y la poeta. Continuar comentando la trama seria desvelar aspectos importantes de la misma y tampoco hay necesidad. Lo fundamental en el libro, no es tanto la relación sentimental con el actor, como las circunstancias de vida que rodean a Cleo, que es asediada doblemente tanto en Cuba como fuera de la isla. Una buena muestra de dicha indefensión son las dos visitas a México. La autora parece muy empeñada en mostrarnos que Cleo no encuentra su lugar, careciendo de espacio propio e incapaz de identificarse con las etiquetas que le imponen. Su triunfo artístico va unido a su fracaso vital y sentimental.
Wendy Guerra plantea la obra con una estructura clásica, sin grandes alardes formales y con una prosa algo sobrecargada en mi opinión. La inclusión de poemas en la narración resulta algo impostado, demasiado forzado. Las imágenes que se evocan, resultan en algunos momentos algo manidas. Pese a la angustiosa situación de la protagonista, hasta en los momentos felices hay cierta inminencia de peligro, no logo conmoverme. Todo lo narrado me queda lejos, no logra empatizar con una protagonista que si bien se antoja atractiva como personaje, es insuficiente para sostener el libro. Los personajes son algo arquetípicos y desdibujados con la excepción de Alberto, el “amigo” de la familia. Siendo justo, no es un mal relato de la lucha del individuo contra la maquinaria dictatorial, pero tratándose de Cuba se queda lejos de obras mayores como pueda ser La fiesta vigilada en la misma editorial. Por cierto, hay un guiño a esta magnífica obra.
Domingo de Revolución no es una obra notable. Ni el mudo enfrentamiento contra la maquinaría represiva del estado ni la historia de la relación sentimental acaban por cuajar, tornándose previsible demasiado pronto. Sin embargo, Wendy Guerra goza del crédito como para seguir atentos a sus próximas publicaciones y lo que estas depararán. En esta ocasión, la obra me ha resultado insuficiente.

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