“Ladrilleros” de Selva Almada

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Editorial: Lumen

Año: 2014

Páginas: 196

Hace un par de años, leyendo una revista cultural chilena, o quizás argentina, conocí a una autora argentina, Selva Almada (Entre Ríos, 1973), a la cual señalaban como la nueva promesa de las letras del país. Admito que en aquel momento posiblemente enarqué la ceja y pensé, con cierto hastío, que otra vez teníamos una cita con una autora ineludible e imprescindible y demás. No olvidé el nombre  aunque tampoco busqué ningún libro suyo. Creo que fue en ese momento cuando empezó el equívoco.  Unos meses después buscando en el catálogo de una librería de viejo madrileña, me volví a cruzar con la autora y decidí comprar su libro a ver qué tal. La obra era la que hoy reseñamos Ladrilleros editada por Lumen. La novela es corta y brutal, un golpe seco que deja al lector boquiabierto.

Ladrilleros es la historia de dos familias, los Tamai y los Miranda, enfrentadas en una población rural del interior de Argentina. La animadversión ha continuado en la siguiente generación y el libro tiene un poderoso arranque ya que empieza con los hijos, Pájaro Tamai y Marciano Miranda, agonizando en el suelo tras una salvaje pelea. Este comienzo, in extrema res, marcado por la violencia va a ser representativo de la totalidad de la obra. Hay dos temas claves, la violencia y la familia. La autora describe dos entornos familiares degradados cuyo punto en común son unos progenitores violentos y poco compresivos cuyas frustraciones son pagadas por su esposa e hijos. En este entorno es donde se presenta la violencia, el otro pilar del relato. La violencia es una presencia constante que envuelve toda la obra, y parece ser la única moneda de cambio en las relaciones entre los personajes. Las palizas, las peleas entre los jóvenes y los adultos que abusan de su poder, son una constante de un relato descarnado. El sexo es otra presencia continua en el relato, aunque también está teñido de una violencia implícita que lo aleja de cualquier ternura o sentimentalismo.

La historia cuyo final conocemos desde el comienzo de la obra, tiene su punto fuerte en la construcción de la misma. De forma fragmentaria y jugando con los tiempos, la autora crea un rompecabezas para narrar el origen del enfrentamiento  y cómo éste se ha traspasado a la siguiente generación. La historia no decae en interés gracias a este inteligente planteamiento narrativo. Otro acierto de Selva Almada es la gran ambientación de la novela. Nacida y criada en el interior de Argentina, la historia transcurre en un pequeño pueblo rural, siendo este ambiente clave para explicar las relaciones de los distintos personajes. La brutalidad parece inherente al medio como si de alguna forma no existiera otra manera de llevar a cabo las cosas.  Es un relato telúrico que se puede explicar desde el contexto, que como un personaje más ser erige para dar forma a la historia. La prosa seca y áspera de Almada refuerza un relato de por sí muy realista. Este realismo es especialmente llamativo en las escenas de sexo y violencia. En ambos casos el relato se torna más visceral que nunca. No hay concesiones al lector. La poética de la obra se funda en la capacidad de crear belleza a partir de un relato de peleas, odios enconados, sexo brutal y solitarios potreros.

Ladrilleros es un relato duro, fuerte y explícito, de los que dejan sin aire al lector. Cuan equivocado estaba uno con Selva Almada, su calidad y talento son difícilmente discutibles. Prometo comprar cada libro nuevo que publique, es difícil olvidar a las que tan bien escriben.

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