“El jardín de la señora Murakami” de Mario Bellatin

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Editorial: Tusquets

Año: 2000

Páginas: 109

Hay pocos autores más interesantes y poliédricos en el panorama literario en español que el mexicano-peruano Mario Bellatin (Ciudad de México, 1960). Autor inclasificable donde los haya, sus obras beben de múltiples referencias y suele buscar ser rupturista. Acostumbra a optar por un formato de novela corta donde despliega un interesante catálogo de formas y temas que cautivan al lector. Sin embargo, al tratarse de un autor prolífico que publica casi cada año, no es difícil encontrar algunos altibajos en una trayectoria donde grandes obras se alternan con otras menores. Una de esas obras es El jardín de la señora Murakami editada por Tusquets. No es una mala obra pero se antoja algo insuficiente y  previsible, algo sorprendente en este autor.

El jardín de la señora Murakami cuenta la historia de Izu, una joven investigadora cuya vida dará un vuelco a raíz de la visita a una colección de arte. La colección en cuestión pertenece al señor Murakami, un oscuro empresario que se ha visto salpicado en un escándalo relacionado con prendas íntimas de jóvenes. La impresión de la visita y del dueño de la casa no será muy favorable y de ahí derivará un artículo no muy elogioso donde Izu destaca algunos de los aspectos  negativos de la misma. Esto traerá unas imprevisibles consecuencias que tendrán como resultado el matrimonio de la joven y el señor Murakami. El autor dedicará buena parte de la narración a resolver esta misteriosa unión y especialmente la segunda mitad de la obra se dedica a conocer el origen de la misma y sus pavorosas consecuencias para la protagonista. La prosa lacónica de Bellatin está presente en toda la novela y a partir de anécdotas, pequeños detalles y hechos más sugeridos que narrados se construye la historia. El problema es que el misterio que rodea a sus protagonistas, es algo flojo e inconsistente. Como lector tuve la sensación de que la parafernalia de la que se rodeaba a la protagonista, el sinfín de detalles que se contaban no tenía otro objetivo que el de alargar la narración y desubicarnos. Alabo la capacidad de Bellatin para beber de la tradición japonesa pero en demasiados momentos pensé que estaba leyendo un homenaje más que una historia propia. El manejo de algunos elementos se antojaba algo forzado y si tenemos en cuenta la capacidad narrativa del autor, basta leer Salón de Belleza, se queda uno algo insatisfecho. En la obra se puede encontrar algunos de los elementos más destacados del escritor, como el gusto por la anécdota, la capacidad para destacar detalles insignificantes o una prosa que pese a su desnudez y parquedad resulta muy poética y evocadora. Estos aspectos destacables no son fundamentales ni definitorios en esta novela, pero están presentes. Quizás en el estilo es donde se puedan situar los puntos más interesantes de la narración.

Mario Bellatin tiene un merecido aura de escritor legendario, único en su especie y rompedor. El jardín de la señora Murakami diluye esa impresión y de alguna forma, lo sitúa en un plano más terrenal. Pese a esta impresión, la calidad y cantidad de obras producidas por Bellatin hace que merezca la pena leerlo aunque sea en otros libros.

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