“La uruguaya” de Pedro Mairal

Reseña publicada originalmente en Revista Vísperas el 22/03/2017. Al final de la reseña dispones del enlace a la web de la revista.

Pocas obras han concitado tanta atención crítica y de lectores en los últimos meses como La uruguaya, última novela del argentino Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) publicada por Libros del Asteroide. Considerado el libro del año en Argentina, ha sido una de las obras imprescindibles del panorama literario reciente de este país. No pocas fueron las veces que me la recomendaron durante la segunda mitad del pasado año y hasta llegué a consultarle a su autor cuándo se publicaría en España. Nada más tuve la oportunidad de leerla, lo hice, y como suele ocurrir en demasiadas ocasiones, las expectativas estaban por encima de las sensaciones finales. Con ello no quiero decir que la obra sea mala, en absoluto. Sencillamente no es lo que esperaba. La odisea durante un día de un cuarentón por Montevideo se lee con interés pero dista de la obra maestra que me habían anunciado.

La uruguaya cuenta la historia de Lucas Pereyra, un escritor argentino que viaja a Montevideo para cobrar unos adelantos editoriales y cambiarlos a dólares, aprovechando el canje ventajoso de Uruguay con respecto a su Argentina natal. Sin embargo, el interés no es meramente económico, sino que el protagonista va a usar el viaje para reencontrarse con una amante. Pereyra conoció a la joven en un encuentro de escritores y busca revivir la pasión del pasado. Pronto veremos que nada le va a salir como el protagonista tiene inicialmente planeado. En este sentido, la obra hace hincapié en el desencanto que acompaña a las personas conforme van envejeciendo. Crecer es ceder, aceptar que las cosas no son como nos contaron y nos prometieron. Un protagonista en plena crisis de los cuarenta y escaso de autocrítica, tiene el detalle de cuestionar todo lo que hay a su alrededor. Nunca cruzar el Plata fue una aventura tan interesante, pero también es cierto que en el momento que Pereyra llega a Montevideo, la trama se vuelve más rutinaria y será al retorno donde volvamos a disfrutar del tono del comienzo de la obra, cerrando el círculo que se iniciaba veinticuatro horas antes, lleno de ilusión y buenas intenciones. Se retoma el tono, pero el mensaje es muy distinto.

Mairal narra la obra desde una primera persona, la del protagonista, que le está contando la historia a su exmujer, que en el momento del relato todavía es su esposa. Parte del acierto de la obra radica en la gran voz narradora que acompaña al lector durante el texto. La lectura se hace amena y divertida, acompañando al protagonista por una odisea personal que muestra cómo un día puede cambiar nuestra vida por completo. Con el protagonista sumergiéndose poco a poco en un pozo sin que se dé cuenta, el lector atisba las sombras antes. Un peligro inminente rodea a un tipo que se pasea por Montevideo cargado de dólares y queriendo vivir una aventura. En esta parte es cuando la narración se vuelve más previsible, más lineal, donde el agudo narrador da paso a una voz convencional. Lo bueno es que tras el choque de trenes final, Mairal recupera el primer narrador, cerrando el libro de forma magistral. La novela navega en estas dos aguas, un cierre y un comienzo de agudas reflexiones sobre envejecer, cumplir objetivos y afrontar los retos de la madurez. En el medio, asistimos al naufragio personal de Pereyra con la idílica Montevideo de fondo.

Quizás uno de los aspectos mejor logrados de la obra sea el de los temas tratados tangencialmente. La inflación en Argentina y el control de divisas son narradas con pericia, sin ahogar al lector en explicaciones extrañas. Lo anómalo de la situación se explica en la misma aventura de un tipo que cruza a otro país para cambiar dinero. El tema que atraviesa toda la obra es la madurez, con todas las cargas que esta conlleva. Lejos de sesudas reflexiones, el autor argentino opta por un enfoque más personal y cotidiano. Tan cotidiano como los videos de Tiranos temblad a los que es aficionado el protagonista. Otro asunto que muestra muy bien Mairal es el contraste entre Uruguay y Argentina, mostrando sutilmente las pequeñas diferencias entre ambos países y cómo la brecha ha aumentado en los últimos años. El autor no busca hacer crítica social, sino mostrar los efectos de determinados fenómenos en la vida cotidiana de la Argentina contemporánea, como la degradación social, la inflación o la desaparición de la clase media. Por último, cabría señalar que he leído en diversos medios que Mairal era un absoluto desconocido. Puede que lo fuera para el gran público, pero muchos lectores ya lo habíamos leído en su dos obras anteriores: la excelente Salvatierra y El año del desierto (algo más desigual), que fueron publicadas respectivamente por El Aleph y Salto de Página en España hace unos años. Con demasiada frecuencia se tiende a olvidar esa labor silenciosa y abnegada de muchos sellos pequeño, que traen a España a los mejores autores hispanoamericanos que están todavía inéditos.

Acabo la reseña dudando que La uruguaya sea el libro que me anunciaron. Lo que tengo muy claro es que Mairal escribe sin esfuerzo, con una escritura natural, llena de detalles y momentos que se pegan a la retina del lector. Breve, divertida y a ratos reflexiva, esta novela se antoja un buen motivo para leer a un autor cada día más importante.

http://www.revistavisperas.com/la-uruguaya-de-pedro-mairal/

 

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