“Plegarias nocturnas” de Santiago Gamboa

Editorial: Literatura Mondadori

Año: 2012

Páginas: 286

Hay misterios que me gustaría poder resolver pero creo que son totalmente irresolubles. Resignado asumo que no hay explicación posible. Uno de estos enigmas sin resolución es el de por qué las obras de Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) dejaron de llegar a España. La última editada en España fue la que hoy nos ocupa, Plegarias Nocturnas, publicada por Literatura Mondadori. Esta novela data de 2012 y desde esa fecha a hoy, mayo de 2017, el autor ha seguido escribiendo hasta llegar a publicar dos novelas más, un ensayo y dos libros de viajes. Misterios al margen, me resulta inexplicable e injustificable que uno de los grandes autores colombianos de la actualidad llegue con cuenta gotas a España. No sé la causa, pero la puedo imaginar. Mientras tanto, me queda su última referencia, un apasionante acercamiento a la realidad de Colombia durante el mandato de Álvaro Uribe.

Plegarias Nocturnas cuenta la historia de Manuel, un joven encarcelado en Tailandia por tráfico de drogas, que solicita ayuda al cónsul colombiano de Nueva Delhi para encontrar a Juana, su hermana desaparecida.  Para ello, el joven le va a contar al cónsul la historia de su vida, especialmente de su adolescencia en la Colombia de comienzos de siglo con la violencia de la guerrilla, los paramilitares y el narco. En un panorama violento, duro y donde la vida vale muy poco, Juana se planteará como principal objetivo proteger a su hermano. Esta es una historia de amor, de amor filial. Ambos jóvenes se protegerán el uno al otro y conoceremos el relato de ambos narrados por ellos mimos. De fondo un cónsul, que comparte ciertos rasgos con el autor, busca saber cómo el aplicado Manuel ha acabado en una cárcel de Bangkok e intenta desenmarañar el misterio de la desaparición de la joven, que fue vista por última vez en Japón. Ambos hermanos harán lo que sea por ayudarse mutuamente llegando hasta oscuros rincones y poniendo sus cuerpos y mentes en socorrer al otro. Un círculo de amigos y conocidos serán cómplices en los avatares de la vida de Juana y Manuel. Insertos en diferentes momentos de la narración, hay unos breves capítulos titulados los monólogos de Inter-neta, que funciona como una especie de coro griego (imposible no recordar Poderosa Afrodita de Woody Allen) aunque a mí como lector no hayan acabado de convencerme. El autor remata esta obra sobre desapariciones, violencia social e institucional y amor fraternal con un soberbio final abierto que llena de incertidumbre al lector.

Santiago Gamboa vuelve a mostrar su gran capacidad para narrar, su dominio de los tiempos narrativos y la solidez de sus historias. En esta ocasión, la historia de dos hermanos sirve para hacer un acercamiento a la Colombia de Álvaro Uribe. El autor narra con acierto la politización de la sociedad, la violencia constante de un periodo complejo y de un político que todavía sigue siendo objeto de encendido debate. Así mismo, la obra es un excelente ejemplo de narración sobre el amor fraternal. El autor cuenta la historia de ambos hermanos con soltura, sin que decaiga la narración y acertando en los ritmos y formas según el momento. Esta es quizás una de las grandes virtudes de Gamboa, la capacidad de adaptarse a cada contexto creando un clímax narrativo perfecto que da como resultado que sea muy difícil soltar el libro. Este es un libro que engancha, que narra la insólita connivencia de muchos políticos con los paramilitares, la impunidad del narco o los brutales atentados de la guerrilla. La polarización social y la falta de crítica en una sociedad asolada por los problemas y donde la desigualdad es algo profundamente arraigado, está muy bien plasmado en el texto. No se trata de un discurso moralista pero sí hay un acercamiento sin sentimentalismo y alejado del triunfalismo, a la Colombia contemporánea.

Plegarias nocturnas es un retrato descarnado de una sociedad difícil pero también es una historia de dos hermanos que se protegen y se ayudan para sobrevivir en ese ambiente hostil. Santiago Gamboa radiografía su tiempo con acierto y valentía pero sobretodo  con gran ritmo y fuerza narrativa. Solo me duele saber que sigue escribiendo y yo no lo puedo leer. Hay misterios que no se pueden resolver.

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