“El mapa de sal” de Iván de la Nuez

Editorial: Periférica

Año: 2010

Páginas: 134

He leído al cubano Iván de la Nuez (La Habana, 1964) en bastantes ocasiones pero siempre en periódicos y medios digitales. Lo cierto es que siempre que pensaba en leerlo tenía en el punto de mira Fantasía roja: los intelectuales de izquierdas y la revolución cubana, un libro del que había oído cosas muy interesantes. Sin embargo, la casualidad quiso que me topase con otra obra suya antes, y esa ha sido la que al final acabé leyendo. Se trata de El mapa de sal, editada originalmente en 2001 y reeditada por Periférica en 2010. Esta última edición ha sido la que yo he utilizado.

El mapa  de la sal es un híbrido entre ensayo, diario y libro autobiográfico donde el autor plantea una serie de reflexiones sobre su papel como individuo proveniente de una dictadura comunista al mundo globalizado de nuestros días. Este punto de partida no es más que un punto de fuga desde el que el  autor se va adentrando en diversos temas con mayor o menor fortuna pero siempre desde una erudición considerable. Esto es algo que se aprecia aunque se haga una lectura superficial, no hay ideas mal sustentadas sino que todo surge a partir de una reflexión. Inteligente, el texto va apuntando y construyendo su discurso por el que vemos pasar desde el célebre saltador de pértiga Sergio Bubka a la artista de body art Orlan. Las referencias son heterogéneas lo que enriquece el texto, aunque en algunos momentos resulte algo difícil de seguir. No voy a negar la fuerza de algunos fragmentos, como es el caso de lo referido al multiculturalismo. La exhibición, promoción, cuando no comercialización de determinados clichés culturales y la depredación de unos códigos culturales sobre otros, es uno de los ejes centrales del texto y posiblemente ocupe las mejores páginas del libro.

De la Nuez utiliza el fragmento, con frases cortas que actúan a modo de sentencias o si se prefiere aforismos. El fragmento (muy posmoderno, por cierto) es la forma narrativa en la que se cimenta el texto. Más que un mapa, el lector tiene ante sí el puzle (de un mapa) que el autor va completando de forma parcial, con sus propios ritmos y a partir de la propia experiencia. En ese tránsito se ve inmerso el lector que a ratos se siente cerca de la experiencia de la Nuez mientras que en algunas páginas no acaban de conectar con lo narrado. Una mezcla de ironía y desencanto envuelven toda la obra que se puede leer desde múltiples perspectivas. Esto no solo dispara el interés en el libro sino que demuestra la inteligencia del autor a la hora de plantear el texto. La vocación breve, fragmentaria y elusiva no resta profundidad. Hay una amplia posibilidad de  llevar a cabo distintas lectura, desde lo formal (la particular mezcla de géneros) a lo temático, a partir de una reflexión personal se abordan muchos temas.

El mapa de sal es un texto complejo pero muy interesante. Iván de la Nuez construye su propio periplo por un paisaje globalizado a partir de sus experiencias y reflexiones. Acierta en lo formal y temático, logrando una lectura apasionante aunque algo fría en algunas partes.

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