“El desapego es una manera de querernos” de Selva Almada

Editorial: Literatura Random House

Año: 2016

Páginas: 294

Hace un calor terrible mientras escribo esta reseña. Hay una ola de calor o algo parecido que limita el salir a la calle para lo imprescindible. El ambiente es sofocante, tanto que caminar por las calles se convierte en un auténtico suplicio. Este panorama parece el idóneo para hablar de la recopilación de cuentos El desapego es una manera de querernos de la argentina Selva Almada (Entre Ríos, 1973), publicada por Literatura Random House, dentro de la iniciativa «Mapa de la lenguas». El volumen recoge distintos relatos de la autora que tienen como denominador común el acercarse a la realidad social del interior de argentina, especialmente en las zonas del norte del país, lindando con Paraguay.

El desapego es una manera de querernos es un volumen recopilatorio que agrupa distintos cuentos de la autora de diversas épocas. El libro se abre con «Niños», que cuenta la amistad de un niño y una niña, que es la narradora, a lo largo de distintos veranos. El vínculo que les une es que son primos. La narración avanza contando distintos momentos, sus encuentros y aventuras infantiles y cómo a partir de dicha relación de amistad va surgiendo algo más. Almada imprime un tono sutil y suave a la historia donde los sobrentendidos y los detalles sirven para subrayar la acción. La voz de la narradora es delicada, no se esfuerza y hace de la naturalidad su mejor alidada. Con sencillez asistimos al paso de la niñez a la adolescencia. El relato está rematado por uno de los mejores párrafos finales que he leído nunca, y llevo muchas lecturas. Continúa la obra con «Chicas lindas», cuento que remite a Chicas muertas, la gran obra de crónica de la autora. Aquí un relato de juventud, de sueños por cumplir y jóvenes que se divierten, que crecen y se hacen mayores en medio del clima duro y difícil del norte de argentina. El calor, las largas tardes de sopor veraniego y el deseo por salir y hacerse mayor están presentes en este cuento. El siguiente conjunto de relatos está agrupado bajo la denominación «En familia» y en él encontramos distintos cuentos cuyo nexo común es que narran distintos periodos de una misma familia, con la salvedad de los relatos finales cuyo vínculo prefiero no desvelar. Aquí, el lector encuentra un mundo de adultos, marcados por la ausencia de un miembro de la familia, cuya carga pesa de distinta forma en sus padres y hermanos. La narración muestra la fuerza del vínculo sanguíneo, el clima enrarecido de un núcleo familiar que ha normalizado una situación a todas luces anómala. Envidia, frustración, desconfianza y viejas rencillas son algunos de los temas que nos tocan a lo largo de este conjunto de cuentos, en general muy bueno aunque algo desigual. El volumen se cierra con «Intemec», una gran narración sobre el viaje de un par de hombres al norte para hacer una entrega peculiar y los cuentos del apartado Relatos dispersos, cuya temática es variable aunque siempre con la amistad y la familia como temas claves.

Selva Almada tiene un estilo fino, poco recargado y con la concisión como elemento clave. La autora mide las palabras, dando como resultado historias desnudas, cuya principal virtud es la capacidad de emocionar con una poesía de lo mínimo. Lo sutil del mundo esbozado por Almada, atraen irremediablemente al lector que queda atrapado por sus historias de jóvenes perdidos en el campo, de familias marcadas por el rencor y de trabajadores que cumplen con su deber de la mejor manera posible. Como telón de fondo, un paisaje duro que endurece a las personas con un calor que ahoga. Tardes donde el tiempo se suspende y noches donde nada alivia las altas temperaturas mientras los insectos pululan a su antojo. La autora traslada al lector a ese entorno, a sus temperaturas, a sus gentes y les da una voz. Cada cuento, con sus rasgos comunes a los otros, tiene una personalidad propia. El mundo infantil y delicado del relato inicial contrasta con lo que se lee en los cuentos que conforma En Familia, con adultos de corazón ennegrecido por los embates de la vida. La autora sabe utilizar las formas y el tono de la narración según lo requiera la historia. No hay que olvidar cómo el uso de los giros lingüísticos y palabras de la zona son otro de los recursos de los que se sirve para enriquecer su propuesta literaria.

El desapego es una manera de querernos muestra el talento de una autora en estado de gracia. Si bien hay algún desequilibrio entre los relatos, el conjunto general es tan satisfactorio que poco se puede objetar. Selva Almada ya me demostró su calidad en novela y crónica. En esta colección de relatos mantiene su tónica habitual de talento y calidad.

Este libro me lo prestó mi compañera Ernestina González Causse. Te invito a visitar su blog La letra con salsa entra. Un estupendo maridaje de recetas deliciosas y buena literatura.

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