“Qué vergüenza” de Paulina Flores

Editorial: Seix Barral

Año: 2016

Páginas: 293

Hace poco menos de un año Seix Barral editaba en España Qué vergüenza, el debut de la chilena Paulina Flores (Santiago de Chile, 1988). Venía acompañado de un gran éxito de crítica y de público, refrendado con premios. En su país natal la publicó Hueders, un sello de contrastado prestigio, y además contaba con elogios y comentarios de autores y autoras consagrados.  Ante ese panorama resultaba difícil resistirse a su lectura pero preferí esperar a que pasara el ruido. Pasado unos cuantos meses, ya he leído el aplaudido libro de la joven escritora chilena que me ha dejado una impresión desigual.

Qué vergüenza es una colección de nueve relatos. Un primer cuento, que da nombre a todo el libro, ya deja más o menos claro los caminos que van a transitar los siguientes. La autora está muy interesada en mostrar el reverso de las cosas. El primer relato muestra a un padre buscando trabajo llevando de la mano a sus hijas, un paseo que se saldará con un sorprendente resultado. La autora opta por utilizar como narradora a una de las niñas, lo que confiere un aire inquietante, de inocencia interrumpida. El siguiente cuento es «Teresa», donde un encuentro casual en la biblioteca tiene de nuevo un resultado inesperado. De fondo de nuevo una niña cuya situación resulta alarmante. La autora parece querer decir que la desoladora vida de la ciudad atrapa a todos sus habitantes sin distinción de edad. Prosigue el libro con otro relato protagonizado por adolescentes que planean un robo. Sin embargo, el protagonista ve alterado su porvenir por dolorosas cuestiones familiares. Esta es una de las mejores historias del libro y en el que se nota cierto gusto de la autora por el humor, a pesar de lo duro de algunas narraciones. En «Olvidar a Freddy» se cuenta una trágica historia familiar y a lo familiar alude el siguiente relato «Tía Nana», donde la niñez asoma desde un punto de vista más nostálgico. Continúa el volumen con «Espíritu americano», un relato de reencuentro que se antoja algo superficial, por debajo de la pretendida profundidad del resto del conjunto. «Laika» y «Últimas vacaciones», son los dos cuentos previos al último, que es casi una novela. En ambos, la autora remonta el vuelo con dos narraciones ágiles y bien hiladas, especialmente en el segundo relato contando las vacaciones de un niño con su tía y sus primas. Las diferencias económicas y de comportamiento serán las sombras que planean en este nuevo y acertado acercamiento al tema de la niñez y la pérdida de la inocencia. El último relato, «Afortunada de mí», es el más largo de todo el libro y también el más agotador.  Se cuenta la historia de un par de amigas, la narradora y Caro, que descubren el paso a la edad adulta, una etapa marcada por la aspereza y los cambios inesperados. No voy a negar algunos aciertos de la historia, pero la excesiva duración unida a ciertos momentos de sopor hizo que el cierre del libro me dejara un sabor amargo.

Paulina Flores tiene talento y lo demuestra en algunos momentos de esta obra. Sin embargo, creo que todavía hay cosas que se pueden mejorar. Acortar la duración de algunos relatos o la necesidad de pararse en algunos detalles superficiales no ayuda a la lectura. Desde luego, la capacidad para acercarse, a veces demasiado, a los temas y desmenuzarlos sembrando el desconcierto y el desasosiego es admirable. La exploración del dolor, el mundo duro y difícil de los adultos o el desamparo de los niños y adolescentes son temas abordados con delicadeza, sin aspavientos y con una madurez envidiable. Una prosa muy pulida que esconde un trabajo continuo y constante, lo que seguro va a deparar obras mejores.

Qué vergüenza es un debut ilusionante. No sé si trata de uno de los libros del año. Lo que si tengo claro es que, a pesar de algunos altibajos, volveré a leer Paulina Flores ya que se talento y juventud resultan muy prometedores.

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One thought on ““Qué vergüenza” de Paulina Flores

  1. Bastante de acuerdo con la crítica y la clasificación de los mejores/peores relatos. Aunque yo no soy tan benévolo con los mejores… Me parecieron aseados como mucho. Como bien dices, habrá que seguirle a pista a ver si tiene más que ofrecer, tiene el tiempo a su favor. Un saludo y buen blog.

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