“Cocaína (Manual de usuario)” de Julián Herbert

Editorial: Almuzara

Año: 2006

Páginas: 102

La realidad política y social de México en la última década ha generado la aparición de diversas expresiones culturales que han querido hacer hincapié en la alarmante deriva del país hacia lo que los politólogos denominan un “estado fallido” o que en algunas zonas (especialmente el norte) ha acabado significando un narco estado. La fuerte presencia de narcotraficantes ha alterado el paisaje social para siempre y ha dado como resultado la normalización de las drogas. Siguiendo las huellas de una droga se presentan los relatos de Cocaína (Manual de usuario) del mexicano Julián Herbert (Acapulco, 1971) publicado por la editorial Almuzara.

Cocaína (Manual de usuario) es una colección de dieciséis relatos que giran en torno a la cocaína y su consumo. Cada relato tiene una mayor o menor presencia de esta droga, pero siempre está. Son relatos breves, de discurso duro y afilado como es habitual en el autor. Son pequeñas piezas conectadas por el consumo, abuso o negocio de una sustancia que parafraseando al célebre Roberto Saviano, mueve el mundo. La cocaína es la base de una economía sumergida que podemos ignorar, pero no por ello dejará de existir. En el lado más sórdido de ese submundo es donde se ambientan los cuentos de Herbert. Son ambientes salvajes y descarnados. El sexo, la economía y la vida en general  son vistos a través de una raya blanca. Las reflexiones de los personajes son, por norma, irónicas, con nulo sentido del arrepentimiento y alejadas de cualquier rubor o vergüenza. La realidad se muestra tal cual y la fórmula funciona muy bien a Herbert, aunque reconozco que prefiero al autor en novelas. Con mayor extensión, el estilo del autor se muestra más reposado y maduro. En cambio, aquí lo que el lector va a encontrar son pequeñas píldoras de lectura rápida y algo acelerada.

Julián Herbert es un autor con estilo muy personal. Es una escritura seca, contundente y sin florituras. Aquí, lo más son giros lingüísticos de su zona e incursiones en un inglés contaminado de términos en español y un español de frontera donde las palabras son retorcidas hasta perder su significado. Es fascinante ver como en primera persona y con unas pocas frases, el autor tiene la contundencia y el talento de esbozar una situación. Para ello, tiene su estilo rotundo, áspero como el papel de lija y su omnipresente humor. Herbert se muestra irónico, sarcástico y muy negro según lo requiera la ocasión. No le importa lo sórdido y malsano que sea la historia, siempre puede sorprender con una frase brillante, con comentarios únicos. Es cierto que a veces lo grotesco se impone como ocurre en «Satélite porno» aunque la norma es que sean narraciones brillantes, de lectura ágil como es el caso de «Objetos extraviados en una mudanza» o el relato doble «Vivir sin drogas».

Cocaína (Manual de usuario) es un buen libro de cuentos. Sirve para conocer el personal universo narrativo de un autor importante de nuestros días. Me arriesgo con el juego de palabras y afirmo que este libro es un estupendo manual de usuario para entrar en la literatura de Julián Herbert.

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