“Nocturno de Chile” de Roberto Bolaño

Editorial: Anagrama

Año: 2000

Páginas: 151

Hace unos meses en este espacio reseñé Nosotros caminamos en sueños del argentino Patricio Pron. Esta obra era una reedición, con algunos cambios, de una novela anterior del autor titulada Una puta mierda. Este cambio de título me resultó muy intrigante y me hizo recordar el que hizo Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 – Barcelona, 2003) de su novela Nocturno de Chile. Inicialmente esta se titulaba Tormenta de mierda pero por consejo de Jorge Herralde, editor de Anagrama, el título fue modificado por el que hoy conocemos. Tiempo después supe que el propio Pron había comentado el tema de los títulos con el legendario escritor chileno, y habían acabado bromeando sobre un proyecto literario de títulos escatológicos. Como ya reseñamos el libro del argentino, hoy nos dedicamos a la novela de Bolaño, uno de los libros más emblemáticos de su producción literaria.

Nocturno de Chile es el monólogo del sacerdote Sebastián Urrutia Lacroix. Se trata de un repaso de vida mientras está febril postrado en una cama. El interés en la vida del sacerdote, perteneciente al Opus Dei, radica en su labor como crítico literario, especialmente en lo referido a su relación con el importante crítico Farewell, trasunto nada sutil del inefable Alone, y en su cercanía con la dictadura de Pinochet.  El protagonista navega entre recuerdos sórdidos, interpelado por un personaje invisible y sin voz al que se identifica como un joven escritor. La sordidez, la escasez de escrúpulos y la tranquilidad por la que se navega por el horror, es la base del discurso de Urrutia Lacroix, que como el Quijote va recuperando la cordura aunque sin atisbo de crítica a su actitud. La novela está llena de momentos crudos y salvajes, cercanos a ese terror de lo cotidiano que tanta presencia tiene en la obra de Bolaño. Resulta difícil escoger en esta galería de lo abyecto, pero destacaría las clases de marxismo a Pinochet y el reverso oscuro de las veladas culturales de María Canales. Ambos momentos representan momentos claves del libro.

Una vez leí que el mayor peligro de la obra de Roberto Bolaño radicaba en que hacía que escribir pareciera algo sencillo. Esta novela es un magnífico ejemplo de esta afirmación ya que con estilo vertiginoso, pulido, casi perfecto, el autor va trasladando al lector a esta galería de recuerdos malditos, llena de personajes inauditos. Desde París al fantasmal Santiago de Chile del toque de queda, cada escenario se muestra con un trasfondo malsano que nada bueno parece deparar. La perfecta mezcla entre horror y arte, tema clave del chileno, recorre toda la novela, convirtiéndose en la espina dorsal de la novela donde lo elevado se cita con lo frívolo y mostrando el voluntarioso interés de muchos intelectuales por no saber lo que hacía la dictadura. Esa connivencia constante e hiriente, sirve al autor para situar el foco en el notable grado de degradación moral de aquellos que se erigen como guardianes de la cultura.

Nocturno de Chile es una de las novelas cumbres de Roberto Bolaño. Un relato oscuro, complejo en lo moral que revela el rostro más tenebroso de la literatura. No iba desencaminado el autor con el título ya que se trata de una perfecta tormenta de mierda.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s