“Qué raro que me llame Federico” de Yolanda Reyes

Editorial: Alfaguara

Año: 2018

Páginas: 199

Hace unos meses tuve oportunidad de escuchar una entrevista a la escritora colombiana Yolanda Reyes (Bucaramanga, 1959) de Radio Nacional de España. Tuvo lugar en el programa “Libros de Arena” y gracias a la entrevista pude conocer a una autora inédita para mí. La colombiana está muy vinculada con el mundo del fomento de la lectura y la literatura infantil. Resulta por tanto muy interesante descubrir su vertiente como novelista gracias a Alfaguara y el Mapa de las lenguas. La obra publicada es Qué raro que me llame Federico y fue publicada originalmente en Colombia en el año 2016.

Qué raro que me llame Federico cuenta la historia de Belén, una editora madrileña que adopta a un niño colombiano, Federico. Es una doble historia donde se alternan los pasos de Belén hacia la maternidad y el relato de Federico que regresa a su país natal para conocer sus verdaderos orígenes. Los capítulos de ambas tramas se van alternando y vamos conociendo las dificultades de la protagonista, con sus fracasos amorosos y el lento proceso de adopción, así como los dubitativos pasos de Federico por Colombia. A pesar de conocerse el desenlace de la adopción, la autora logra mantener el interés gracias a que en la historia se aúna el desarrollo profesional y personal de una protagonista con una firme determinación hacia ser madre, con el submundo de las adopciones.

El relato del hijo es más cercano a lo esperado, algo rutinario y previsible en su desenlace. Resulta complicado no acabar esta historia pensando que algo de lo que en ella ocurre se veía venir. Dudo que la autora haya tenido interés en sorprender con el final, pero resultar tan previsible acaba por convertir las averiguaciones de Federico en la parte menos interesante de la obra. Yolanda Reyes apuesta por una narración lineal, donde los sentimientos están muy presentes y que tiene vocación de ser realista y cercana al lector. Si bien es verdad que lo logra, no es menos cierto que eso lo consigue haciendo que en determinados pasajes el interés decaiga, afectando al ritmo de la historia, cuyo acertado formato de capítulos cortos invita a la lectura. En ocasiones, el lector ya sabe lo que va a venir y eso de alguna forma lastra el esfuerzo de la autora en una historia donde lo principal son los sentimientos, por encima de los hechos. Este es su punto fuerte pero también acaba siendo su principal inconveniente.

Qué raro que me llame Federico es una emotiva historia familiar que narra la historia de una madre y un hijo cuya búsqueda personal los aleja y los acerca a partes iguales. La identidad, la maternidad o la realización personal son algunos de los temas que Yolanda Reyes aborda en esta obra tan cargada de emociones como desigual.


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